Sobre nosotros

DELVORO empezó a finales de los años sesenta en el pequeño taller de relojería de nuestro abuelo. Su regla era simple: «Un reloj no se vende, se confía».

Nuestro padre heredó el banco de trabajo y empezó a seleccionar y vender relojes, rechazando lotes enteros por un acabado que no le convencía.

Somos la tercera generación. Cerramos la persiana del local, pero no el oficio: lo llevamos a internet para que cualquier persona en España pueda llevar un reloj elegido con el mismo criterio. Seguimos abriendo cada reloj antes de enviarlo.